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Proyecto emocionario

14 octubre, 2018 • Noticias, Primaria

Para poder entender la importancia del proyecto emocionario que estamos trabajando en Primer Ciclo en el colegio La Inmaculada – HH. Maristas, de Granada, debemos acercarnos primero a la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, en la que defiende que la inteligencia académica (la obtención de titulaciones y méritos educativos; el expediente académico) no es un factor decisivo para conocer la inteligencia de una persona.

Un buen ejemplo de esta idea se observa en personas que, a pesar de obtener excelentes calificaciones académicas, presentan problemas importantes para relacionarse con otras personas o para manejar otras facetas de su vida. Gardner y sus colaboradores podrían afirmar que Stephen Hawking no posee una mayor inteligencia que Leo Messi, sino que cada uno de ellos ha desarrollado un tipo de inteligencia diferente. (Bertrand Regarder. Psicólogo educativo)

En este contexto, el término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

La inteligencia emocional a diferencia del coeficiente intelectual (el cual se desarrolla sólo en la infancia y después de la adolescencia cambia muy poco) se aprende e incrementa durante toda la vida. Se desarrolla a partir de las experiencias, por lo cual nuestras habilidades en este sentido podrán continuar creciendo en el transcurso de la madurez.

Son competencias emocionales la valoración adecuada de uno mismo, la confianza en uno mismo, el autocontrol, la responsabilidad, la adaptación, el compromiso, la iniciativa, el optimismo, la empatía, la comunicación, el liderazgo, la resolución de conflictos, la colaboración, las habilidades de equipo…(www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic)

Es, por tanto, un tema que nos parece de vital importancia en el desarrollo de los niños, tanto en casa como en el colegio. Una buena competencia emocional, les ayudará, con toda seguridad, a ser más felices. Los maestros nos preocupamos por cómo sienten nuestros niños e intentamos enseñarles a descubrir sus emociones, a ponerles nombre y a aceptarlas. Aprovechar la inteligencia emocional no implica estar siempre contento o evitar las perturbaciones, sino mantener el equilibrio: saber atravesar los malos momentos que nos depara la vida, reconocer y aceptar los propios sentimientos y salir airoso de esas situaciones sin dañarse ni dañar a los demás (Pedagogía Magna nº11).

Como hemos dicho antes, no es algo que se consiga en breve, sino que se trata de un continuo trabajo que durará toda la vida. En el colegio, queremos poner nuestro granito de arena. Para comenzar a ayudar a nuestros niños y niñas a conocer y trabajar sus emociones, utilizamos el proyecto emocionario, desarrollado en el “Aula de Elena”. Como cita la autora, este proyecto se plantea como un trabajo de competencia emocional, que ayude a formar personas más sanas, capaces de hacer frente por sí solas a sus problemas (es decir, más autónomas) y de analizar los sucesos de su vida.

Goleman afirma: “La investigación científica ha demostrado que la autoconciencia, la confianza en uno mismo, la empatía y la gestión más adecuada de las emociones e impulsos perturbadores no sólo mejoran la conducta del niño, sino que también inciden muy positivamente en su rendimiento académico”. La infancia es, probablemente, la mejor época de la vida para sembrar la esencia de la educación emocional y para trabajar este aspecto de nuestro ser. Esto ayudará a conseguir que los niños se conviertan en adultos saludables para sí mismos y para el entorno en el que viven. De ahí la necesidad de darles herramientas, porque en realidad sólo necesitan eso, todo lo demás, para ellos, es muy natural. Y creo que no podemos negárselo, hoy en día, con todo lo que sabemos al respecto y con todos los recursos de los que disponemos (http://www.auladeelena.com/  https://www.palabrasaladas.com/).

Por todo esto, no dudamos en dedicarle tiempo a este proyecto. En los pasillos de nuestras aulas hemos colocado una tortuga para 1ºEP, y un gusano, para 2ºEP, en los que, durante todo el curso, irán apareciendo imágenes de distintas emociones que trabajaremos en clase a través de actividades, cuentos, pinturas, esculturas… ¡Estamos convencidos de que será tiempo bien empleado en el crecimiento de nuestros alumnos!

portada emocionario

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