Se nos ha ido un gran amigo, maestro y una fantástica persona. Un tipo de eterna sonrisa y corazón de valiente.
Aunque el dolor y la tristeza sean ahora mismo, sentimientos naturales, desde la fe sabemos que está en las manos de Dios y que ya descansa, sin sufrimiento, feliz para siempre.
Nos quedamos con el ejemplo de su lucha por la vida, con su ánimo para afrontar la enfermedad y con el recuerdo de todo lo bueno que pudimos compartir con él.
Pedimos a la Buena Madre y a San Marcelino por su familia y amigos en estos momentos tan difíciles

Descansa en paz amigo y compañero.